El análisis

Alza del PIB y reducción de las desigualdades: la alfabetización de las mujeres como objetivo

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Anna Robinson-Pant

En 2018 dos personas analfabetas sobre tres son mujeres*. Anna Robinson-Pant, profesora de educación en la School of Education & Lifelong Learning, University of East Anglia, nos comenta sobre las relaciones entre analfabetismo y pobreza.

El analfabetismo o el círculo vicioso de la pobreza

Aunque el analfabetismo no conoce fronteras, afecta principalmente a las mujeres más desfavorecidas. «En las familias más pobres las niñas abandonan rápidamente la escuela para trabajar o para ayudar a sus familias», comenta Anna Robinson-Pant. Desde una edad muy temprana, estas muchachas se encuentran en una disyuntiva entre escolaridad y obligaciones familiares. Abandonan las aulas antes de saber leer o escribir para cubrir las necesidades de sus familias, y con ello pierden toda posibilidad de acceder a empleos mejor remunerados. Es un círculo vicioso de pobreza, ya que sus propios hijos corren el riesgo de abandonar la escuela por las mismas razones.

Más allá de las individualidades, hay que tener en cuenta que el analfabetismo de estas jóvenes y niñas es sobre todo el síntoma de una sociedad desigual. Luchar contra las desigualdades para frenar la inercia: «La alfabetización crea oportunidades de trabajo para las mujeres, pero también permite que su voz sea escuchada en el seno de la sociedad», explica la profesora. El desarrollo económico también está relacionado con la alfabetización: dar a las mujeres los medios para participar en la vida económica de un país, al igual que lo hacen los hombres, aumenta sistemáticamente el PIB de una nación. Pero esta única iniciativa no es suficiente: «un proceso de alfabetización debe inscribirse en un compromiso general de lucha contra la desigualdad», advierte Anna Robinson-Pant.

Mejorar la educación de las mujeres a lo largo de su vida

Entonces, ¿de qué mecanismos se dispone para disminuir la alta tasa de analfabetismo de las mujeres? Involucrada en la temática desde hace 30 años, la profesora es optimista aunque sin dejar de ser prudente: «Si bien es cierto que la situación ha ido evolucionando desde los años 1980, aún existen millones de mujeres adultas analfabetas en el mundo. Hoy más que nunca es necesario actuar.»

En este contexto, «el aprendizaje durante toda una vida» se ha impuesto como una de las prioridades de las Naciones Unidas. Un mensaje positivo que debería, según Anna Robinson-Pant, ayudar a movilizar aún más recursos para la alfabetización de los adultos. A condición, sin embargo, de salir del marco clásico de la «Literacy First», en el que se aprenden primero las bases antes de aplicarlas en un contexto particular, para dirigirse hacia el «Embedded Literacy Approach». Este último propicia el aprendizaje en contacto directo con la actividad de estas mujeres jóvenes. «Enseñar a leer y a escribir a los adultos sólo tiene sentido si esto les ayuda en sus tareas cotidianas. Tienen que adquirir habilidades de manera duradera para poder desarrollar una actividad que les permita vivir», insiste la profesora.

Con la autonomía de las mujeres como leitmotiv, algunas ONG destacan por su planteamiento eficaz y original. En Marruecos, un programa de alfabetización de mujeres se ha logrado integrar directamente en el seno de una cooperativa especializada en la fabricación de aceite de argán. En una o dos horas por día, la ONG Ibn Albaytar enseña a las mujeres a vender mejor sus productos. Estos momentos de intercambio también son la ocasión ideal para sensibilizarlas sobre sus derechos, especialmente en caso de divorcio. Por otro lado, la ONG Nirantar ha puesto en marcha el programa Khabar Lahariya en las zonas rurales de la India. El programa consiste en enseñar a las mujeres las bases del periodismo para mejorar su estatus social y para que la comunidad aprenda a mirarlas de otra manera. Al proponer testimonios en su propio dialecto, pueden obtener una fuente de ingresos, adquirir conocimientos técnicos y promover su idioma.

El resultado: con un contexto político en evolución, la alfabetización de las mujeres avanza en Oriente Medio. También es cada vez más común ver mujeres jóvenes en las universidades de Bangladesh. En Nepal, aunque las acciones del Gobierno han convencido a las familias de enviar a niñas y jóvenes a la escuela, la desigualdad en el trato aún continúa. «Hoy en día en las zonas rurales, los muchachos son enviados con frecuencia a escuelas privadas donde tienen clases en inglés, mientras que las niñas siguen los cursos en nepalí. Esto limita sus oportunidades de acceder a los mejores puestos de trabajo», precisa Anna Robinson-Pant.

«La alfabetización es un derecho fundamental de la mujer»

El papel proactivo de las ONG y de las empresas

Las empresas y las ONG tienen un papel primordial en esta labor. Las grandes empresas aportan financiación y recursos materiales, mientras que las ONG ofrecen su experiencia técnica y su buen conocimiento del contexto local. Anna Robinson-Pant añade: «El apoyo de los grupos internacionales permite dar una dimensión global que las iniciativas locales no podrían obtener por sí mismas.» La movilización de una audiencia ampliada por medio de las redes sociales alerta a la opinión pública y contribuye finalmente a que los políticos reaccionen.

La emancipación femenina como objetivo

La toma de conciencia existe, las mentalidades han cambiado, pero aún queda mucho por hacer. «La alfabetización de las mujeres no es sólo una cuestión de competencias, es un derecho fundamental de la mujer.» Esto debe incluir una mejor distribución de los recursos financieros a nivel estatal e internacional, señala la profesora. «Considerar la emancipación femenina como si fuera un super booster del PIB es una primera etapa, pero los Estados deben ahora tratarla como un derecho fundamental y comprometerse a favor de la reducción de las desigualdades salariales entre hombres y mujeres», afirma Anna Robinson-Pant. Antes de concluir: «Los Gobiernos siempre han invertido lo mínimo en la alfabetización de los adultos. Ya es hora de que esto se convierta en una prioridad y de plantearse esta cuestión en términos de progreso social y de resultados efectivos para los ciudadanos.»

La revolución digital también ha cambiado el panorama. Las mujeres se apropian de estos nuevos modos de comunicación: aquellas que no saben manejar cifras y letras utilizan los famosos emoticones para comunicarse con sus familiares y amigos. ¡Un nuevo alfabeto para los programas de enseñanza!

 

* Fuente:  “Literacy and Education for Sustainable Development and Women’s Empowerment”, UNESCO Institute for Lifelong Learning.

 

RSC | marzo 2018