Transformación

L’Oréal crea una incubadora de talentos para atraer a los estudiantes


Innovation
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 Competición histórica de L’Oréal desde hace 25 años, Brandstorm evoluciona este año para convertirse en una incubadora de talentos y proyectos dirigida a los estudiantes. Carole Pasco-Domergue, Chief Marketing Officer para los RH en L’Oréal, nos cuenta los entresijos de esta transformación.

Una competición histórica renovada para responder a las expectativas de los estudiantes

 

Después de hacer de Brandstorm una de las mayores competiciones de estudiantes, con más de 120.000 participantes en 25 años, L’Oréal transforma este año su histórico business-game. De una competición de marketing que ha permitido al Grupo encontrar y contratar a los mejores talentos (en promedio, 150 ex brandstormers contratados al año, N. de la R.), Brandstorm pasa a ser una incubadora de talentos y proyectos innovadores. «Hemos querido ir mucho más lejos para ayudar a los estudiantes a proyectarse en una gran empresa como L’Oréal, desempeñando el papel de un empresario innovador.» El objetivo: evolucionar para ajustarse a las expectativas de los estudiantes y recién titulados. «Los jóvenes se orientan cada vez más hacia la creación de empresas. Ahora más que nunca sueñan con montar su negocio, incorporarse a una startup y tener un impacto en el mundo que los rodea. En 2014, el 62% de los jóvenes de 18 a 24 años declaraban que querían crear su propia empresa y una cuarta parte de las empresas creadas eran dirigidas por una persona con menos de 30 años.»

Para ayudarlos a revelar su talento y su espíritu emprendedor, Brandstorm se asienta en la realidad de la innovación empresarial, al contrario de los procesos de selección académicos. «Este año, los candidatos tienen la oportunidad de vivir verdaderamente esta experiencia como si ya fueran empleados de L’Oréal. Trabajan sobre las mismas problemáticas, sus proyectos de innovación se someten a los mismos criterios de evaluación y el jurado de L’Oréal es igual de exigente.» Para apoyarlos a lo largo de la competición, L’Oréal ofrece a los participantes los mismos recursos de aprendizaje y desarrollo de competencias que a sus empleados, sea en Internet o en sesiones de coaching. Asimismo, para atraer a los profesionales más prometedores, L’Oréal amplía la participación abriendo la competición a los estudiantes de ingeniería y tecnología, que cuentan con competencias imprescindibles para una empresa dedicada a la innovación: «limitado hasta ahora a los estudiantes de marketing y empresariales, este año Brandstorm se enriquece con un trofeo Tech, que premia los proyectos de los estudiantes de ingeniería y tecnología.» Resultado: L’Oréal ha registrado una participación récord con más de 25.000 competidores procedentes de 60 países: «¡Son 10.000 participantes más que el año pasado, lo que representa un crecimiento de más de un 70% en un año!»

Un Salón de la Innovación y pitches en modo startup

 

Este año, la final internacional toma la forma de un Salón de la Innovación organizado por L’Oréal en París, en el Palacio de Tokyo, y los estudiantes, convertidos en verdaderos empresarios, proponen sus proyectos sobre el modelo del elevator pitch. «Al contrario de los procesos de selección clásicos, en los que los estudiantes presentan sus ideas de forma académica, hemos decidido crear un salón en el que defienden sus proyectos delante de jurados itinerantes, un poco a la manera de las startups que pitchean frente a business angels para conseguir un apoyo financiero. Los equipos deben dialogar y convencer a un amplio panel de expertos, directivos de L’Oréal y socios comerciales del Grupo.»

En el salón, los 126 finalistas cuentan con un stand y una tableta en la que presentan sus proyectos a los miembros del jurado. «En pocos minutos y con algunas slides, deben defender su idea de forma muy sencilla y explicar por qué es revolucionaria y útil. Este modelo retoma los formatos de selección y evaluación de proyectos utilizados en L’Oréal y corresponde exactamente a las realidades del mundo de la empresa.» Al final del día, los equipos considerados más convincentes presentan su proyecto a miembros del Comité Ejecutivo del Grupo. «No se trata de una presentación clásica como en los años anteriores, sino de un verdadero intercambio. Los jurados intervienen, retan y plantean preguntas difíciles. Es un enfoque muy interactivo, muy exigente y muy similar a lo que existe en los salones Tech

A lo largo del proceso, se evalúan los proyectos siguiendo cuatro criterios: «su carácter disruptivo, su viabilidad, su utilidad para el consumidor y sus posibilidades de evolución. Es decir, su capacidad para enriquecerse y crecer desde un punto geográfico o en cuanto a sus funcionalidades». También se consideran otros factores, como la responsabilidad corporativa y ambiental: «Al tratarse de una prioridad para L’Oréal, los estudiantes deben trabajar sobre el impacto positivo que la innovación debe generar en nuestro mundo. Por este motivo, entregamos este año el Trofeo RSC al equipo con la idea más innovadora y comprometida en materia de desarrollo sostenible.»

Incubar proyectos en L’Oréal para implementarlos en la realidad

 

Cada año se plantea la cuestión del futuro de los proyectos presentados. ¿Qué ocurre con ellos? ¿Se retoman? ¿Se vuelven a trabajar? ¿Se lanzan? «Hasta ahora las ideas propuestas durante la competición podían ser inspiradoras. Ahora el objetivo será cada vez más fomentar la implementación concreta de los proyectos considerados más disruptivos, con un seguimiento de la realización mucho más intenso.» Carole sueña en secreto con desarrollar aún más la idea de la incubadora mediante una estructura capaz de acoger a los ganadores para que trabajen en la realización de su propio proyecto: «Si este nuevo formato cuenta con una amplia acogida, la próxima vez lo llevaremos un paso más lejos…».

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